
Una frase muy popular afirma que “todos los caminos conducen a Roma”. Lo cierto es que los turistas que estén interesados en realizar viajes a Roma, tienen a su disposición una gran diversidad de alternativas que les permitirán llegar por vía aérea o terrestre.
A menos que estés realizando un placentero crucero por el Mediterráneo, las formas más usuales de llegar a Roma son el avión y el tren. Entre algunas de las aerolíneas que ofrecen vuelos de bajo coste a Roma se destacan: Vueling, Ryanair e Easyjet.
Los dos aeropuertos internacionales con los que cuenta Roma reciben aproximadamente a unos 40 millones de viajeros al año.

El Aeropuerto Fiumicino, denominado oficialmente Aeropuerto Leonardo da Vinci, es el principal aeropuerto de Italia. El Aeropuerto de Ciampino por su parte, es el preferido por las compañías de bajo coste.
Otra alternativa para llegar a Roma es viajar en tren. Diariamente llegan trenes uno tras otro a la Estación de Santa Lucía. Ésta puede ser una alternativa idónea debido al volumen de vuelos baratos que parten a otras ciudades como Milán.
La Estación Termini conecta a Roma con el resto de Italia, así como también con las principales capitales europeas. Quienes viajan con frecuencia a Roma, consideran que el tren es la mejor forma de llegar a otras ciudades vecinas como Florencia, Pisa o Nápoles.
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