
Roma, tan llena de monumentos, museos, distracciones e historia, la verdad es que mientras más conoces de esta ciudad, más te convences sobre la imposibilidad de ver todo en un día, e incluso dos, pero lo que sí es posible, es concentrarte y disfrutar de una atracción durante todo un día.
Lección aprendida, especialmente al enfrentar algo tan importante y colosal como la Vía Apia, una calzada tan antigua y llena de historia que se remonta a los tiempos del Imperio. Tal fue el impacto social de esta calle cuando fue construida –ya que conectaba con uno de los puertos más importantes de la época- que se decía “Appia longarum teritur regina viarum” -la Vía Apia es la reina de las grandes avenidas- por el efecto, que hasta el día de hoy, posee.
Actualmente la Vía Apia, camino de muchas de las ruinas romanas de la época, de ello su valor para el visitante, se encuentra en medio de un parque de protección, y los domingos no es posible entrar a los alrededores con automóviles por lo que visitarla un domingo es ideal.
¿Qué es lo especial de la Vía Apia? Además de la historia que guarda… el hecho de que recorrerla significa también recorrer una gran cantidad de monumentos que se encuentran en el camino. Particularmente en los primeros kilómetros, donde encuentras al menos 3 Iglesias antiguas y dos catacumbas. Si me permito agregar algo, el Ninfeo es una de las visitas obligadas al darse paso por esta vía.
Visitar Roma significa visitar la historia. Historia que se hizo a lo largo de la Vía Apia y que puedes revivir cuando quieras en tu paso por la Vía Apia en Roma.
Foto por: Patrick.Raymond
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