
Uno de los más reconocidos monumentos de Roma, el Panteón era un templo dedicado a todos los dioses que componían su religión. Además de ser un lugar histórico de gran valor mundial, es también una muestra del maravilloso gusto arquitectónico que hasta el día de hoy es apreciado por millones de personas que lo admiran cada año.
El emperador Adriano mandó a construirlo allá por el año 117 d.C. para reemplazar el panteón construido por Marco Agrippa, que se había quemado en el año 80 d.C. Si bien es catalogado como un templo, su uso no está bien acordado, aunque se sabe que desde el año 608 d.C. este lugar fue entregado al Papado por el emperador Bizantino Phocas y desde entonces es utilizado como Iglesia.
Si bien posee todos los elementos clásicos de la arquitectura Romana, su estructura y composición lo hacen claramente diferente de otros monumentos tales como el Foro Romano o el Circo Máximo.
Compuesto por una serie de arcos, se nos da a entender que los Romanos sabian bien la naturaleza pesada de sus materiales, mármol y piedra, por lo que el domo principal esta compuesto por materiales mas livianos, dispuestos de modo tal que fuese resistente, firme y armonioso. Elementos que hasta el día de hoy mantienen ese sentir cuando es visitado, demostrando que la simpleza geométrica y matemática de su diseño son parte del genio de los romanos de la epoca.
Cientos de visitantes han de ir a este lugar por su maravillosa arquitectura, o a visitar el lugar de descanso de gente como el Rey Italiano Victor Emanuel II o el famosísimo pintor renacentista Rafael.
Una escapada a Roma no puede estar completo sin una visita al panteón romano, a disfrutar de la genialidad de su diseño y la grandilocuencia de su arquitectura.
Foto: rome.info
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