Sabemos que Roma es una de las ciudades de Europa que más yacimientos arqueológicos y ruinas posee. Por eso nos podemos entretener durante días con sus cientos de atracciones turísticas que están al alcance de cualquier interesando en conocer la historia de la Antigua Roma. Hoy te contaré sobre las hermosas Termas de Caracalla, las mismas que junto al Coliseo romano constituyen uno de los lugares más importantes para la tradición y cultura de la presente capital de Italia.
Durante la etapa clásica de Roma las termas eran el lugar preferido por las clases altas para pasar un buen rato de ocio y asearse. El ingreso a las mismas solo estaba permitido a los emperadores y sus cortejos, considerando ofensivo el hecho de que un lugareño pobre se sumergiera en dichas termas. Se estima que las construyeron en el año 216, durante la estadía en el poder de Marco Aurelio Antonino Bassiano llamado Caracalla, de ahí su nombre.
No solo podíamos encontrar termas allí, sino que las fuentes de agua termales estaban rodeadas de inmensos jardines repletos de flora y fauna típicas de la ciudad. Las Termas de Caracalla se construyeron en dos plantas y además en dos plantas subterráneas. Todas las paredes de la construcción eran de mármol, metales preciosos y venecitas. Además abundaban las estatuas y mosaicos por todo el lugar.
Un dato curioso es que las termas de Caracalla no eran naturales, a saber: las fuentes de agua eran creadas y se las calentaba con hornos que emitían calor por las tuberías que se conectaban con cada fuente. Fue recién en el año 537 que las termas dejaron de funcionar y solo nos quedaron sus restos que podremos visitar en la calle Viale delle Terme di Caracalla 52. La entrada al complejo de Caracalla es de tan solo 6 euros.
Imagen: traveladventures.
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